miércoles, 3 de agosto de 2016





La voz



La voz clama a mi desde el abismo de mi ser
voz exigente, pide luz, esa que no le puedo dar
quizás por la lasitud que ya hizo casa en mi 
o porque la musa maléfica me  abandona.

Voz que atormenta y grita hasta el punto de la afonía
grita verdades, lacera mi conciencia, 
concupiscente me marea.

Voz terriblemente amada 
y odiada al mismo tiempo.

Voz que me manda a un final 
donde debió haber estado el principio. 






" No te enfades si te llaman tonto, 
solo es tonto aquel que llama tonto a otro y lo dice por experiencia obtenida en la practica ".




martes, 31 de mayo de 2016



Desvelo

Y en este desvelo rutinario, se me antoja
que quiero ser la dama del cuento,
ese que escribo cada vez que mi alma
queda en soledad y se aferra a mi
el deseo por lo inexistente, y la pluma fluye
y convierte la tinta en idílicos amores,
en intensas pasiones, en secretas ilusiones,
en tristes historias o en falsas realidades.

Y en este desvelo rutinario en que me inquieta la musa
y el Céfiro me besa, se me antoja;
que si sueño desvelada, o me desvelo soñando,
es porque Morfeo a voluntad me abandona,
celoso de quien viene a ocupar mi pensamiento.



- - - Este es un domingo que parece lunes - - -

Este es un domingo que parece lunes
la nostalgia dominguera no se ha levantado
hoy no hay invitado, el frío de este día de muertos
azota la ciudad.

El hombre anda por las calles de Dios buscando algo
siempre busca algo, supongo que ni él sabe que es,
su ausencia es la presencia de su existencia…

Me sabe el café a lunes, como cuando todos trabajan
y yo estoy sola atrapando sueños en este rincón
este rincón que en épocas huele a humedad
y en otras; a tamarindo maduro o a gracia de gato.

En este domingo que parece lunes, las aves no cantaron
¿Habrán emigrado buscando otro horizonte?
Este es un país de eternas aves, aquí las aves no emigran
por eso me preocupa que no canten,
lo que emigra aquí; son las personas y los deseos.

El vientecillo gélido que se cuela furtivamente
hiela el barro del ladrillo que entumece este noviembre
mientras tanto me disparo otro café en este

domingo que parece lunes












Comayagua por las noches;
es una señora solitaria
que guarda a sus amantes
tras los balcones protegidos por aleros.







Dama de noche


Tímida, arropando su hermosura
misteriosa, espera la noche
o a su galante enamorado
para seducirlo con su perfume
e hipnotizarlo con su exquisita belleza.



jueves, 5 de junio de 2014

Tiempo de partir


Preparó su pequeña y vieja maleta de cuero hecha por talabarteros del pueblo,  se dio cuenta que solo tenía cuatro vestidos ya gastados, los mismos con los que había llegado hacía cuatro años atrás.  Se puso los zapatos pasados de moda, y que limpiaba a diario para que no fueran a arruinársele. La pañoleta raída en su cuello  y el sombrerito de lona le daba un aspecto tan miserable;  como miserable había sido su vida al lado de Joaquín.

Elvira pensaba que quizás Joaquín se había cansado de verla siempre en fachas, y aunque lo esperaba siempre muy limpiecita y olorosa a jabón del baño reciente;  concluía que el mal estaba en el atuendo.  Se fue al mercado,  compró un vestido de los más baratos pero que  entallaba muy bien en su curvilínea figura que aun conservaba a pesar de los años,  un carmín para su pálido rostro y un pintalabios  que la hiciera lucir coqueta.

Lo esperó como siempre hacía cada domingo, pero Joaquín no llegó ni ese, ni el domingo siguiente;  así que Elvira tomó su maleta y se marchó por la polvorienta calle, dejando atrás  los sinsabores de los últimos  años,  se perdió entre el  tumulto y el bullicio de la gente que esperaba subir al tren   ese día.

Se conocieron  en la secundaria,   ninguno de los dos  había percibido al otro, se habían visto de pasada nada más, y quizás habían compartido algún saludo necesario de compañero.

Los años pasaron,  cada uno formó su hogar y tuvieron sus respectivos hijos, pero por esas cosas que la gente llama destino;  se encontraron    caminando por el pueblo después de décadas de no verse. Se dieron un apretado abrazo y se quedaron tomados de la mano observándose el uno al otro,  analizando cuanto habían cambiado en todo ese tiempo.

Se besaron de despedida sin comprender en realidad lo que estaba pasando, cada uno formuló en su cabeza un deseo por el otro y decidieron aventurarse a vivirse y sentirse como una experiencia nueva, queriendo recuperar un poco aquellos sentires de adolescentes que tanta falta hace cuando la rutina arruina la vida de los matrimonios.

Elvira  abandonó el hogar,   se fue a vivir a un pequeño cuarto  que le había alquilado Joaquín. Las primeras semanas;  las hormonas echadas a andar estaban presentes en cada mirada, en cada caricia y en cada encuentro carnal.
Joaquín solo estaba  por ratos, a Elvira le disgustaba esa situación, ella había dejado todo por él,  pero no era igual del otro lado, así que se aguantaba y lloraba en silencio.

Meses y años pasaron,  la soledad invadía  a la pobre Elvira, Joaquín se ausentaba por días enteros y cuando llegaba al cuartucho viejo; no preguntaba nada, ni conversaba, se dedicaba a cumplir como hombre aquello que a Elvira ya no le interesaba, luego se iba sin despedirse,  dejando unos cuantos  billetes en la destartalada mesita, sumiendo  de esa forma a Elvira en una  terrible frustración.

Pasados unos días; Joaquín se presentó  en el viejo cuarto con maleta en mano y con la firme decisión de compensarle a  Elvira la carencia a la que la había sometido todo ese tiempo, se sentó en la cama a esperar a que regresara de los mandados, ignorando que ella iba con rumbo desconocido,  para olvidarse de las  mismas carencias.








Cada noche . . .




Cada noche a hurtadillas llego a tu lecho mientras duermes

cada noche en silencio y en secreto me posees en mi deseo

cada noche se lleva a cabo el registro tu piel en la mía

cada noche tatuados tus besos testifican tu presencia.

Y al amanecer. . .  desparece la evidencia, porque en vaporosa luz te disipas.






domingo, 4 de mayo de 2014

Domingo de lluvia . . .



 . . . La añoranza bate alas posándose en la erizada piel 

el abrazo soñado aguarda en algún punto del universo

el tibio beso se detiene a esperar

el deseo de amar guardado en un corazón.





viernes, 2 de mayo de 2014

B ú s q u e d a



Y heme aquí al inicio de mi viaje
no se cuanto polvo o flores quede en mi camino
espérame corazón palpitante, voy en pos de ti, 
quizás tu dichosa ciencia me ubique
porque en este largo caminar no encuentro mi diana,
pues entre el andar, caer y correr;
de error en error me descubro tan humana. . . 




jueves, 1 de mayo de 2014

Adiós abril . . . Bienvenido mayo





Llueve,  las calles están vacías, camino sola al filo de la madrugada. El único ruido viene de la lluvia golpeando  al caer, percibo un aroma envolvente, penetrante y místico, inunda el ambiente como una perfumería donde los pomos están  abiertos.

investigo, descubro; asomándose sobre la tapia que lo resguarda está el responsable, me guiña sus ojos de aroma,  me acerco sigilosa, lo contemplo, volteo hacia uno y otro lado, alargo el brazo, parada en  puntillas cometo el crimen perfecto; robo parte de su excitante esencia, nadie me vio, lo escondo en mi pecho, me castiga impregnándome de su olor.   Lo llevo a casa, me duermo en un éxtasis por su causa.
  
Abro los ojos, un ave canora me despierta, ¿soñé todo? nunca he robado nada, claro; fue solo un sueño. Sonrío, el aroma de mi sueño se ha quedado en mi mente, puedo percibirlo aun. Voy por agua . . .

  ! Eh ! ¿Que sueño ha sido este? la evidencia está ahí sobre  la mesa. El ramo de limonaria tiene perfumado mi espacio. . . Solo puedo recordar que ayer empezaba a llover.

Bendito mayo que me traes cosas nuevas.






martes, 29 de abril de 2014

Buscando descubrí . . .




En  mi lánguido otoño busqué 
y andando por ahí fui descubriendo, 
descubrí que las flores adornan otra mesa
que la melodía suena en otro salón 
que el verbo acaricia otros oídos,
que la chispa enciende otra hoguera.

descubrí que mi mano va  aferrada a la nada
que mis ojos no son pájaros posados en algún  sitio 
que mi beso no encontró una boca 
que mi abrazo no encontró un cuerpo
que mi lengua de azúcar enmudeció.

Buscando descubrí que el numen ya no existe
que la musa anda equivocada en su Parnaso 
que el céfiro no acaricia como cuando es octubre.

Y en mi frío otoño en que me vuelvo tarde gris
me encontré andando sola.

No hay preguntas, ya que no hay  respuestas
solo sueño desvanecido;  como humo en el aire,  
como sal en el agua, no hay dolor...

Nunca estuve ahí, no fui, no soy, ni seré.

y en este abril tan octubre en que la primavera 
apunta hacia otros horizontes 
y donde el ave imita el canto de las sirenas; 

. . .  me despido




sábado, 1 de febrero de 2014

Del ayer . . .



El niño juega con su balón en el parque  cerca de la muchacha que lee un libro, de cuando en vez la pelota se escapa y va  a parar a los pies de la joven mujer. A los  9 años el niño solo quiere jugar y divertirse, a los   25  la mujer solo quiere instruirse y atiborrarse de lecturas actuales.
De cuando en vez la mujer  suspende la lectura para lanzar el balón  y advertirle al niño que tenga cuidado.
El chiquillo sonríe con gracia cada vez que aquella le devuelve el balón,  a ella le causa ternura aquel niño de mejillas sonrosadas. .  .
-       ¿Te puedo dar un beso? .- le dice con su vocecita inocente
-       ¡Claro mi amor! Si puedes .- el niño se acerca, le da un beso en la mejilla ruborizándose en  su edad.
-       ¿Me esperas a que crezca? Quiero casarme contigo
La mujer sonríe de la ocurrencia, le aprieta las mejillas y lo envía tras el balón que acaba de lanzar.
-       Ve querido, sigue jugando, lo que dices es imposible, cuando tu crezcas yo estaré muy vieja.
El niño corre tras su juguete, como tras de la vida y se olvida de lo que acaba de pedir. La mujer guarda su libro y se va a casa desojando primaveras, secando inviernos, sudando veranos y arrastrando otoños.

El joven de veinticinco años, sentado en la banca del parque lee un libro, de cuando en vez suspira y hace un alto en la lectura, cierra de golpe el libro y se levanta de repente, asustando a la señora que va pasando y haciendo que se le caiga al piso  la agenda que lleva en sus manos, desparramándose algunos papeles donde se distinguen apuntes. Nervioso ayuda recoger lo que se ha caído, se disculpa estrechando la mano de la dama, ella le sonríe y le hace saber que no ha pasado nada. Se despiden, él le da un beso en la mejilla experimentando un dejá vu, la ve extrañado pero la deja ir sin decir nada...




martes, 10 de diciembre de 2013

S e r á



Será para cuando esté lista, sin presión, sin apuros
sin conveniencia para ninguno
será cuando el alma tenga apertura para el humano, 
el día que me despoje de mis prejuicios
y te diga; aquí estoy,  ya nada importa
heme aquí, frente a ti
con mis ojos clavados en tu pupila.

Será cuando la sonrisa sea natural y no fingida 
cuando decida que mi cuerpo afligido 
descanse entre el paréntesis de tus brazos.

será para cuando tenga la certeza 
de la verdad de tu corazón.
Será cuando tu espíritu
encuentre refugio y gozo en el mio.

Será cuando sienta que eres auténtico
será cuando la verdad de tu ser
se abra diáfana a mis ojos.

Será para cuando quieras 
pasar el resto de tus días a mi lado.

Será cuando tenga que ser. . .





lunes, 9 de diciembre de 2013

De la noche y la pasión




Aquella noche explosiva, mística y kármica

dio paso a una mañana copiosa y edénica

La pasión, el desenfreno y el amor;

rondaron por cada esquina de mi sutil espacio,

esa misma fiebre de pasión, ardor y deseo;

se quedó a perpetuar el sentido del verdadero amor


el mismo que se abre paso en cada poro 

de de la piel amada y que deja flores sembradas 

como signo de lo inmediato, 

de lo latente, de lo próximo, de lo palpable.


Ese momento intenso de noche y madrugada, 

conmovida por caricias recuperadas, aletargadas en el ayer;

ayudó a olvidar vanas ilusiones pasajeras, esas que 

estuvieron embotelladas en la estupidez 

de un tiempo no concretado.





Viajes no sobrios




Sabor a licor, a sal y a limón del isntante

solo eso queda, solo eso, solo eso…

Después que la vida te pasa factura;

ves en el espejo el recuerdo de lo ido 

y la verdad de lo presente…

¡Ah cuanta vida echada a la nada!, 

cuanto tiempo desperdiciado en un viaje 

en un viaje a través del tiempo

viaje inútil, inútil viaje, inútil encuentro.

La distancia pasada es cofre que no debe abrirse, 

cofre de viajes, de viajes temerarios, de temerarios viajes, 

viajes a través de lo posible y lo imposible…

Viaje inútil, inútil viaje, viaje estúpido, estúpido viaje…

Ya sus besos no saben a nada, a nada, nada,

nunca supieron a nada, a nada supieron

procurando el sabor que nunca tuvo, nunca, nunca…

se perdió en la anestesia de un momento

se perdió inventándose su propio cuento

se perdió en el sabor del momento…

en el sabor del licor, a la sal y al limón del instante . . . .





martes, 3 de diciembre de 2013

Se de un niño que sabe de una mujer


Ella, en la madurez de sus años, pensativa mira al cielo, con ese rictus de virgen pasada de moda, piensa en lo injusto, en ese juego en el que la vida envuelve a las personas poniéndolas en lugares equivocados, dando o quitando años, juntando o separando amores, hablando idiomas diferentes con la lengua, pero el mismo idioma con el corazón. Dueña de un sentimiento del tamaño del mundo, un sentimiento herido, sangrante, un sentimiento listo para ser hospitalizado, los ojos que reflejaban su interior no pueden mentir.

Él, joven soñador, alegre, optimista, enamorado de cuanto la vida le pone enfrente, la ve como ese algo inalcanzable, como a la diosa intocable, como a ese ser al que hay que proteger y dar amor, se quiere meter en ella para protegerle y curarle el corazón, ese corazón que raya en nostalgia, la quiere para si, la quiere por esas cosas que nadie puede explicar.
A diario la sueña y la trae a su mente y en ese deseo de cercanía, la coloca a su lado. 

- Me gustan mucho tus ojos. –le dice con ternura - quiero verme en ellos, ¿Te puedo llamar Penélope?
- Dime como quieras mi niño. -Responde ella con dulzura – Aunque mis ojos amenazan con apagarse
- No mi amor, déjame besarlos. -Le replica -Eres tan dulce, haces que me palpite el corazón y se sonroje mi alma. Mi dulce Penélope, solo quiero verte sonreír, pues tu sonrisa es adorno a tu belleza.
- Tus palabras me alientan en mi nostalgia, ahora que siento como si el frío se llevara mi alma hacia otro lado. – Musita ella, con lágrimas corriendo por sus mejillas.
- ¡Mujer! – Suspira él, en un impulso por abrazarla. 
- Debo irme – Dice ella con un sollozo apagado y volándosele el vaporoso velo que cubre su rostro. -Te veré hasta que mi alma regrese a este cuerpo nostálgico.
- ¡Mujer! – vuelve a decir él, cogiendo el velo entre sus manos y tratando de contenerla.
- Adiós mi niño, no quiero agobiarte, adiós…
- ¡Mi amada! No me agobias, preciosa, no te vayas…
- Me voy, que en el ocaso se junta el cielo con el mar. - Susurra ella con armónico arpegio. 
- Y viene la noche ¡Mi amada! Te esperaré hasta que nuestras almas se encuentren. – Le dice, lleno de deseo incontenible.
- Así será – Dice con su voz cansada, y lanzándole un beso que se desvanece como ella misma en medio de la nada.

El se queda sentado viéndola desaparecer, por un momento quiere abrazar la nada, pero la nada lo deja silbando “Mi alegría” en silencio. 
La espera en el mismo sitio, asomado a la ventana con flores en las manos, flores que luego se marchitan en la espera. Sabe que ella volverá, su apasionado optimismo se lo dice, sabe que volverá el día que ella decida despojarse de la cordura que la atrapa y solo entonces ambos sonreirán y el sueño se habrá acabado.

- ¿Me esperabas mi niño? - dice ella, y él sonríe como si nunca se hubiese ido.


C a m i n e m o s





Si de contacto natural se trata; te invito a caminar 

se que estas ahí sentado, esperando

entonces se me ocurre que caminemos juntos

no ofrezco una vida de rosas, 

ni ser la diosa que esperas

me ofrezco a mi misma 

así sencilla tal cual soy

la mujer que vive en silencio

en armonía con sus duendes

la mujer que te ha visto

la que se conmueve.


Es hora de andar el sendero, 

el arte hecho vida nos espera….

andando, antes que muera la intención 

y se me termine de arrugar la piel y el alma.