viernes, 5 de abril de 2013

Y así nació . . .


Un día la pluma se agitó en la mano y las ideas en la cabeza 

las letras se arrojaron a voluntad sobre el albo papel

dejando exquisitas musas tendidas al sol de la blancura 

de un poema o de un relato.


La niña de once abriles y mirada triste

había descubierto el arte de tejer letras 

a partir de una verde mirada, 

y formar así; sublimes, delicadas y arreboladas obras

llenas de candor, misticismo y éxtasis



La visita de Erato fue imprescindible

a partir de aquel momento


la soledad le habría de ayudar

y acompañar oda la vida.




Desde aquella crisolada infancia 


hasta la penumbra de la edad presente


los númenes ocupan espacio vital

en la casa sin puertas ni ventanas

de quien lucha por sobrevivir agónicamente 

en su mágico rincón mientras crea y crea.





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