miércoles, 3 de abril de 2013

Encuentro



La voz a través de la línea sonó como un beso lejano
lanzado a sus sordos oídos,  es la misma, no ha crecido,
y aunque prefiere el ronco tambor de lo cotidiano;
la suavidad del fónico terciopelo atrapado en la garganta amada,
la enloquece.


Muchacho travieso rió haciendo bromas al ego,
ella prometió dar golpes a su falta de tacto y sensibilidad,
él le dijo: -cuidado, si los golpes son caricias se quedan en la intención.


Ella Ansía el día de la reunión,  donde se promete trato real
a una reina despojada de lo suyo,
un viaje al pasado y la reconstrucción de los hechos olvidados.

Él busca de la compañía; la firmeza inexistente, la breve y cósmica cintura,
la fuente venusina; esa que alguna vez dio vida 
y que ahora es víctima del implacable paso del tiempo
y aunque se logre recoger la semilla perdida por el descuido diario,
con  trabajo; difícil es recuperar lo perdido.

¿Y que espera el lado femenino?
Solo verle, tocarle, hablarle, cantarle, entregarle lo que siempre fue suyo,
y que en un viaje por la vida; dejó  olvidado dentro de una maleta de sueños,
sueños que se vislumbran cansados y atados a una veintena de lunas
que cuentan una historia triste, la misma que la mandó al infrahumano mundo.

Y la espera del te quiero golpea duro el interior y muerde la paciencia
y muere de impaciencia, es tanta la locura; que quiere tenerle cerca
para destrozar su pecho con la misma daga que él; dejó enterrada en el suyo.

Deberá dejarle la incógnita  de lo insospechado para que sea esa misma;
la que lo transporte al pasado. 







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